Como el almendro, regresó al hogar dejando de okupar un edificio con dueño. Coherente con su credo, Laura olvida la dicha de su casa palaciega y se lanza a la casa de algún contribuyente. Probada la casa ajena la niña pródiga vuelve al palacio monclovita donde su padre la espera. ¿Le reñirá a la niña? ¡No! ZP comprende el hecho porque en sus años mozos soñó con okupar inmuebles en Sevilla o donde fuera. $$$$$$$$$$$$$ |
Un bañador para disfrutar también en otoño
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He aquí un bañador de una pieza en un precioso azul cielo sin nubes,
cómodo, con correas ajustables y resistente a los lavados, perfecto para
disfrutar de...