
No sé si estoy soñando o recuerdo un buen sueño, pero parece que es cierto. Iker levanta la Copa y perdemos la cabeza del norte al sur de España, del este hasta el oeste. Tenía razón el pulpo: el Mundial es sólo nuestro; la suerte estaba echada y llegó el gol de Iniesta. Me acordé del pulpo Paul cuando el juego era eterno pasando de los noventa a las dos horas completas. ¡Viva España! ¡Viva el pulpo! ¡Qué felicidad yo siento tras una noche de fiesta! |