En días de crisis y de paro se rifan las Españas cementerios. No existe alcalde que n pida la bomba nuclear para su ghetto. Un stock explosivo bien guardado entre ovejas y páramos muertos lo piden los ayuntamientos como un pobre pide un premio cargado de millones a la suerte. Tranquilos, ciudadanos, muy tranquilos: no mata, no mancha, no envenena. |
La infanta Cristina avanza en su sexta década
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Los años pasan,
la gente queda
con las arrugas
y los dolores
que la vejez
trae a cuestas.
Doña Cristina
añade un año
a los sesenta
y sopla sola
s...
