Dios abre las fauces y el rugido sobre el pueblo maldito de pobreza y deja ladrillos de naipes, barajas sin suerte, los oros en falso, el as en el viento. Pobreza, Señor, ¡qué dura pobreza! Y dicen que existe. Y dicen que es bueno. Y Amor le llaman al que esto consiente. |
La infanta Cristina avanza en su sexta década
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Los años pasan,
la gente queda
con las arrugas
y los dolores
que la vejez
trae a cuestas.
Doña Cristina
añade un año
a los sesenta
y sopla sola
s...