No me inspira
la Navidad escasa
en el plato y la fuente.
Calla. No me la cuentes
a mí que he aparcado
mi DNI en el subsuelo.
Sueña. Sumérgete conmigo
ahora que funciona
este adsl autopista
prestada a mis dedos.
No me importa
tu nombre, tu apellido,
me son indiferentes
las coordenadas exactas
donde fijas tu asiento.
Sueña, y calla, e inventa.
Pon otra estrella pegada
a mi inexistente estrella.
La infanta Cristina avanza en su sexta década
-
Los años pasan,
la gente queda
con las arrugas
y los dolores
que la vejez
trae a cuestas.
Doña Cristina
añade un año
a los sesenta
y sopla sola
s...